La semana pasada estuve de vacaciones y aproveché para engordar un poquito la agenda. Ahí van mis incursiones y sus resultados:
El viernes salí por Madrid con un amigo. Como es excesivamente tímido me dediqué a buscar chicas que fueran con al menos una amiga. No había muchas, así que fue difícil. Tras abrir al menos 6 veces, yo conseguí un teléfono y mi amigo otro.
El sábado estuve en una pequeña fiesta en casa de un amigo. No tuve que hacer nada por romper el hielo porque fueron las chicas convenientemente presentadas. Conseguí dos teléfonos.
El domingo llamé por teléfono solo para charlar con las chicas del sábado. Sabía que estaban de vacaciones en la playa, así que en las conversaciones traté de encontrar puntos en común con ellas para poder tener alguna buena excusa para quedar a su vuelta. A una le gustan mucho los animales y quedamos en que cuando volviera iríamos a ver un refugio de animales abandonados que tienen unos amigos. A la otra le gusta el jazz, así que la llevaría a ver a una pequeña banda que me gusta mucho.
El lunes salí de compras y entablé conversación con una dependienta de un hipermercado. No se me estaba dando muy bien pero estaba buenísima, así que opté por no insistir y reservarla para otro día.
El martes me llamó por sorpresa la chica a la que le gusta el jazz y me propuso ir a un concierto al día siguiente para el que tenía dos entradas. Acepté, por supuesto.
Esa misma tarde bajé (yo solo) a tomar unas cañas al bar de enfrente de mis casa llevándome un catálogo del IKEA. Abrí un grupo de tres chicas pidiendo consejo sobre el color de unos muebles para mi salón. Resulta que eran del barrio y además de enseñarme su casa, me dieron sus números de teléfono. No tiene mucho mérito porque resulta que teníamos amigos en común.
El miércoles fui al concierto de jazz muy bien acompañado. Allí estaban unos amigos de ella y me llevé todos sus telefónos (entre ellos el de dos chicas de Valencia, que ya usaré). Tras el concierto fuimos a su casa y hasta aquí puedo leer.
El jueves bajé al hipermercado y busqué a la dependienta que no se me había dado bien el lunes. Tampoco estuvo muy comunicativa y desistí. Como ya estaba de compras, llamé a mis vecinas con la excusa de que iba ir al IKEA por si necesitaban algo de allí. Una de ellas se ofreció a ir conmigo. Esto me ayudó bastante porque no sabía con cual tenía más posibilidades y todas me gustan lo mismo. Perdimos allí un par de horas y luego fuimos a mi casa "para ver qué cortinas irían mejor". Me tiré al barro y me dijo que tenía novio. NUNCA INTERPRETEIS ESO COMO UN NO. Simplemente quiere decir que tiene novio, así que cuando escuchéis esto sabed que tenéis posibilidades, además sin líos de pareja, lo cual nos conviene a los que no queremos comprometernos. Al final se quedó a desayunar.
El viernes me fui a las fiesta de un pequeño pueblo de Segovia. No había nada que hacer. Había poquísimas mujeres y no daban opción a nada porque todo el pueblo estaba presente. Una pena.
El sábado le propuse una cena romántica a la del jazz. Me dijo que había quedado con su amiga (a la que le gustaban los animales) que había vuelto de sus vacaciones. Le dije que vinieran la dos (sin pensar en un trío, picarones) e invité a un amigo a la cena. Se pusieron a hablar de historias de fantasmas y no fui capaz de reconducir la conversación hacia algo más útil, así que pronto surgió el aburrimiento y se fueron todos. No pude conseguir que esta vez se quedara.
El domingo hice una ronda telefónica para refrescar la agenda:
La del viernes me ha dicho que me pase por una fiesta el próximo sábado.
La del jazz se disculpó por no haberse quedado la noche anterior y me dijo que prefería que sus amigas no supieran nada. Por mí, perfecto.
La de los animales me dijo que NOS debía una cena en su casa. Seguro que sabe algo. Ah, me dijo que me llevara otro amigo diferente.
La del viernes no me lo cogió (el teléfono), pero al rato me mandó un mensaje diciendo que cuando vuelva a Madrid, me llamaría.
Así que este el el balance haciendo cuentas:
15 aperturas (algunas en frío y otras con presentación previa)
8 teléfonos de chicas conseguidos de los cuales aún pueden dar fruto 3
2 chicas conseguidas.
Normalmente no consigo tanto índice de acierto, pero estando de vacaciones se dispone de todo el tiempo y resulta mucho más fácil, pero creo que esto ilustra bastante bien que el número de aperturas es proporcional al número de conquistas. Tiraos al charco y nadar, que lo están esperando.
¿Qué tal os fue a vosotros?